jueves, 20 de diciembre de 2007

Una persona, un cuenco

Frase curiosa esta que asocio a la típica escena de sesión de racionamiento de comida en una etapa bélica indeterminada. Me sugiere una larga cola de seres enjutos, frágiles y rotos por el conflicto, esperando. Ante ellos un fogón con una gran olla y una mesa con escudillas apiladas. Tras ella una persona con una cacilla en la mano que va cogiendo una escudilla y vertiendo en ellas el líquido de la enorme cacerola mientras dice esa frase.

No sé si lo soñé, lo vi en alguna película... pero no se me olvida.

¿No hay nada más tras ella? ¿Consta tan sólo de cuatro simples palabras?

Si se piensa detenidamente es algo más. Es el símil de lo que es una vida humana: un recipiente en el que se recoge una parte de cada cosa que se encuentra. Cosas buenas que dejan parte de su bondad dentro de la persona, cosas malas que corrompen el resto del contenido. Más o menos como ese anuncio en el cual una mujer con la cabeza transformada en una caja camina por una calle mientras la gente con la que se encuentra va introduciendo cosas en ella.

Cuanta profundidad puede llegar a ver en cuatro simples y sencillas palabras...

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4 Comments:

Blogger Laurix said...

Me ha gustado mucho este post.

21 de diciembre de 2007, 18:58  
Blogger Hiroshige said...

Gracias, es simplemente sencillo ;-)

21 de diciembre de 2007, 21:12  
Blogger AXA said...

Muy bueno. Una de las mejores metaforas de la vida humana que he leído.

22 de diciembre de 2007, 0:01  
Blogger Hiroshige said...

Pues lo malo es que no recuerdo de dónde la saqué :-(

22 de diciembre de 2007, 8:43  

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