viernes, 18 de mayo de 2018

Renaisance

¿Se agotan las energías cuando se hacen cosas?

No lo normal, cuando se realiza un esfuerzo que te canses, si no que cuando realizas un logro, se te acaba la pila, pero en realidad deberías de tenerlas cargadas para una buena temporada.

Debería de estar contenta pero vuelve la nostalgia, o Saturno, y volvemos a ese sentimiento de estar fuera de lugar perpetuo.

Vuelven las ganas de crear, de sacar lo de dentro y reflejarlo en una creación visible. Quizás como una forma de mostrar los demonios que te corroen por dentro y me pregunto si el arte en sí, la inspiración artística de tantos y tantos siglos no dejo de ser una plasmación de la locura, una cierta forma de exorcismo para acabar con esos sentimientos de descoloque.

Volvemos al simbolismo y nos preguntamos por aquella Pesadilla pintada en el lienzo, por aquellas extrañas imágenes reflejo de otros tiempos y otros lugares saliendo de las manos de seres que las retienen en sus cabezas hasta que por fin consiguen deshacerse de sus demonios reflejándolos de alguna manera a ojos ajenos. Compartiéndolos.

Qué sería del mundo artístico sin pesadillas, sin Saturno, sin los fuera de lugar, sin sentimientos de nostalgia de algo que se supone que no has vivido nunca, que no ha existido nunca.

Cuánto vacío habría en el mundo sin esos colores, esas formas, y qué curioso que sea el dolor de alma el que llene esos huecos, floreciendo de las mentes más oscuras para intentar llenar un vacío inexistente a miradas extrañas, extrañadas ante lo que se presenta como algo que no debería de existir.

Saturno me visita de nuevo, se une a los dolores y juntos crean.

Necesito pintar.

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lunes, 14 de mayo de 2018

Ha vuelto a lo bestia


Dolor perpetuo de cabeza, embotamiento, problemas en el habla, quemazón por detrás de los ojos... mas lo otro, esos que aparecen y desaparecen, hacen que se te salten las lágrimas de lo que duelen y como vienen, se van.
Parece que le tomas el pelo al mundo y la pregunta es cómo no vas a estar deprimida si llevas la sonrisa puesta y los dolores no se ven por fuera.

A veces me pregunto si será eso que llaman fibromialgia o simplemente estoy chiflando, un poco más.

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lunes, 7 de mayo de 2018

7 Years Old


Lukas Graham, 7 Years Old

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martes, 10 de abril de 2018

All night long


Katchi, Ofenbach vs Nick Waterhouse

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lunes, 2 de abril de 2018

Amor a primera vista

Algo tiene Escocia, a parte del whisky, que enamora.


Ya sea de lejos, en libro, en película, en postal, en foto... pero de cerca, roba el corazón para siempre.


Ni la lluvia, ni el viento, ni la nieve...



... borrarán la maravillosa experiencia que fue este viaje.


Con vosotras, al fin del mundo:

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miércoles, 7 de marzo de 2018

Ritmo en vena


Muskrat Ramble, Sidney Bechet & His Band

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sábado, 10 de febrero de 2018

Spanish Harlen

Preciosa

Rebecca Pidgeon, Spanish Harlem

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miércoles, 31 de enero de 2018

Lluvia

Una de las cosas más fascinantes que he escuchado en este mundo en el que vivimos es el sonido del agua. La lluvia al caer, las olas en su ir y venir, el fluir del río, incluso la bajante de un canalón cuando cae una buena llovizna es un sonido increíble.

Es casi hipnótico.

La atmósfera se vuelve densa y los sonidos parece que se propagan de manera mucho más clara cuando hay agua cerca, ya sea el mar, la lluvia o incluso la niebla.

Recuerdo una tormenta entre la niebla en la que no se divisaba nada más allá de dos metros y se escuchaban el retumbar de los truenos tras unos fogonazos que te dejaban a ciegas en una atmósfera extraña.

Recuerdo mirar durante minutos eternos, hasta que la lluvia torrencial cesaba, cómo se formaban charcos en el suelo sobre los que las gotas repiqueteaban con tanta fuerza que parecían ser pequeños animales de agua que saltaban saliendo del suelo para caer de nuevo al agua de otro charco, tras dar un salto mortal sobre la superficie, produciendo una nueva salpicadura rabiosa. Los pequeños diablillos transparentes del agua...

Recuerdo colocar las palmas de las manos sobre las olas del mar, saludando al líquido elemento en su llegada, despidiéndolo en su marcha, en dulce movimiento rítmico de mar calmo de verano.

Algo hay en el agua, que cada vez que cae, en esta casa, me recuerda aquellos años y veranos pasados con ella. El golpeteo de la lluvia sobre el techo del tejadillo del patio, las tormentas de verano, el calor del abrazo que hay en la mirada y las palabras de una abuela, que no se encuentra nunca cuando se va, pero que está en el agua.

Y en la lluvia que cae y repiquetea en el tejadillo de esta casa.

La echo de menos.

La siento cerca cada vez que llueve.


The Doors, Riders on the Storm

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martes, 30 de enero de 2018

Cachitos

Prometo que en mi próxima faringitis canto esta:


Janis Joplin, Pieces of my Heart

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Propósitos de cuarentena

Retomar el Nihongo...

Retomar los pinceles...

Hacerlo a la vez....

En fin, seguir a lo mío... que para eso moló siempre más que el mundo real, como dice Guillermo del Toro.

Estoy empezando a pensar que el tema de la crisis de los cuarenta es como esa idea extraña de la explicación de los agujeros de gusano y los viajes en el tiempo: coges una hoja de papel,marcas dos puntos y la doblas de tal manera que ambos agujeros se toquen.

Unos de los puntos eres tú cuando tenías 20 años.
El otro eres tú a los 40.

Y el viaje, literal, incluyendo el sentido metafórico de "la hostia que te pegas" que se le puede dar a la palabra "viaje" está servido.

Como cada año que pasa, cabe lugar a la reflexión del qué he hecho con mi vida. No es que los haya cumplido ya. Es que de repente, la sensación del pasar de los "treinta y" a los "cuarenta" acojona.

Vaya. No es que no haya hecho nada. He hecho mucho más que la media. La hostia más que la media (tengo el ego subido, se nota ¿no? Es que acabo de salir de la peluquería...). Pero en cierto sentido hay un sabor agridulce en la boca.

Unas arruguillas debajo de los ojos, esas sienes plateadas, de los kilos ya ni hablamos... Luego está el "¿Te acuerdas de algo de lo que querías ser, hacer? ¿De lo que pensabas? ¿De las convicciones que tenías? ¿De las aficiones?¿ De las aflicciones?".

Sí  y no. Recuerdo que no tenía claro lo que quería ser, que toda la vida se guió por lo que llegaba y la adaptación al cambio, algo que siempre me asusto tremendamente. Recuerdo recuerdos de pensamientos tristes, de las mismas convicciones que tengo ahora, de las mismas aficiones, de las mismas aflicciones.

Curiosamente los dos puntos se juntan en la hoja de papel, con 20 años de diferencia, son como la persona real y proyectada por un espejo: la real y la presunta realidad, que te enseña lo que crees que ves pero que nunca será una realidad porque se ve deformada, transformada.

Serán los recuerdos, que cambian con el tiempo...
Será el cambio de mentalidad que dan los años...
Será "el punto de inflexión" famoso de cuando te llevas una hostia muy grande y el mundo cambia para siempre: o te hundes o flotas con la sonrisa puesta...

No lo sé.

Lo único que sé es que de repente, los 20 vuelven a los 40 y las personas que poblaban aquellos años vuelven y no recuerdo nombres, ni sucesos, ni discusiones por qués de motivos extraños por los que ahora hago cosas que no entiendo.

Vuelven miradas furtivas que no se comprenden pero ahora la perspectiva es otra.

Eres tú quien decide.

Soy una "hortera" vistiendo y me da igual.
Soy una romántica en el sentido artístico y melancólico de la palabra, ¡exquisitos cadáveres!
Vivo en otro planeta, lo sé.
Se me olvida casi todo, cosa que a veces agradezco.
Y gracias a ciertas personas, he encontrado pequeños lugares que hacen del mundo un sitio más amable, incluido el club de "melapelas" -gracias, eres la caña-.

He decidido volver al Nihongo y a los pinceles.

Y por qué no, hacerlo a la vez.



Ella Fitzgerald & Louis Armstrong, Dream a Little Dream of Me

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