miércoles, 11 de julio de 2012

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Llevo más de un mes acordándome de la peli Good Bye Lenin! y del libro Animal Farm.

Lo de la peli es sencillo: al ritmo que van  las cosas, la ciudad abandonada con gente desmoralizada donde quiera que mires, un nivel de paro insostenible, nada que hacer y restos de un demacrado antiguo régimen político por donde quiera que se mire, no dejan de parecerme un futuro idílico de lo que nos va a caer encima, o mejor dicho, de lo que nos está cayendo ya a los españolitos de a pie.

Convertirnos en los "wessis" de una presunta Unión Europea es un suceso que no hace si no más que generarme la duda de qué diría mi abuela, vividora de una guerra y una dictadura, de la situación actual de seguir viva.

A mi, desde el punto de vista de un historiador, lo único que se me pasa por la cabeza es que el nivel de corrupción iniciado en la dictadura ha alcanzado tal calibre en 34 años de "democracia" que la simple idea de tener un techo bajo el que dormir, me hace considerar la idea de las medidas sociales dictatoriales como "excelentes". Aunque fueran de una calidad pésima, se generaban viviendas para los que no podían acceder al mercado libre...

Hace tiempo que lo vengo diciendo: somos la generación perdida pero los que vienen detrás, lo tienen aun más crudo ya que al menos nosotros pudimos ir a la universidad y alguno hasta piensa por si mismo.

De ahí los recuerdos de Animal Farm: nada como el mundo simple y bucólico de acomodarse a lo que nos echen, llevados de la mano de "cuatro cerdos con tirantes" hasta que estos deciden que recibes demasiado y comienzan a apretarte el cinturón. El tuyo, que el suyo hace tiempo que fue sustituido por tirantes.

Y seguimos como borregos dejando que, cada noche mientras dormimos, cambien las normas escritas en la pared del granero, restándonos derechos y añadiéndonos deberes.

No sé en qué acabará esto pero la situación mete miedo y lo único que hacemos es alegrarnos de que los "intelectuales" -ese grupo de gente que se tira un pedo y el mundo aplaude- nos recuerden lo bonito que fue todo hace montones de años, cuando la sociedad no tenía nada que ver con lo que vivimos actualmente y la conciencia social existía realmente junto con algo llamado "solidaridad", cosa que sí podía hacer temblar a los gobernantes.

Mientras cantamos eso de "el abuelo fue picador" en una marcha reivindicativa, vemos como sociedades  privadas se llevan su parte y la nuestra, cómo quien lo canta, presuntamente en favor de ese colectivo que reivindica, no hace más que aumentar su ego -y su pasta- y mañana no se acordará ni de minas ni de picadores. De Asturias sí, que aquí se come y bebe de puta madre, al menos hasta ahora. Dentro de unos años ya veremos.

Opiniones enfrentadas o no, si todos los colectivos se hubieran unido a esa marcha negra minera que hoy llega a Madrid en defensa de lo que es suyo, de lo que podría ser lo nuestro, esos gobernantes volverían a temblar y no habría pelota de goma ni bote de humo que detuviera el avance de una sociedad aplastada.

Aunque, volviendo al asunto de las películas, como nos deja claro V de Vendetta, "cuando no nos quede nada que perder, será entonces cuando nos levantemos con las consecuencias que sean porque, pase lo que pase, dará igual: no habrá nada que podamos ya perder".

La historia es cíclica: ya hubo una Revolución Francesa. ¿Habrá ahora otra a nivel europeo?


Just Can't Get Enough, Depeche Mode

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1 Comments:

Blogger Mavivi said...

Visito tú blog con frecuencia por el tema de tejer;estoy de acuerdo contigo tenemos que hacer ruido, estan sordos pero debemos gritar más alto hasta que nos oigan, no iba a dejar comentario, a veces creo que tenemos lo que nos merecemos,politico que no es ladrón es inutil o las dos cosas pero lo seguimos votando, después de ver el titulo de la entrada no me he podido resistir.Soy de las que digo que cada vez España se parece más a una republica bananera,aunque lo correcto es decir "monarquía bananera"
Vamos a hacernos oir.

16 de julio de 2012, 18:33  

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