miércoles, 24 de octubre de 2007

Tarta Mamina

Hoy tengo el día un poco retorcido -normal dado que ya es la segunda vez que pienso que soy idiota al creer cierto lo que aun no he visto con mis propios ojos y me la arman con el mismo asunto-, motivo por el cual voy a llamar a esta tarta como me salga de las pelotas, cual cocinero de cocina decorativa de diseño, pero sin espumarajos, más que los que me salen a mí junto con los colmillos de vez en cuando...

Esta tarta se llama Tarta Mamina por varios motivos: porque cuando te levantas tal día como hoy, lo primero que piensas es "¡¿Mamina y ahora de qué mi madre hago una tarta?!". Cuando estás haciéndola, te das cuenta de que traes tal azote que casi se te cae al sacarla del molde en el fregadero con toda la pila llena de cacharros, y vuelves a pensar eso de "¡Mamina, por el pelo de un presentador de fórmula 1 de telepingo..!". Y todo así.

Hasta que la terminas y piensas: "Mamina, tiene una pinta cojonudísima..."


A quien pueda interesar: cómo hacer una tarta con lo que puede haber por casa en cualquier momento.

Ingredientes:
  • un yogurt natural
  • cuatro huevos
  • un sobre de levadura
  • harina
  • aceite
  • azúcar
  • colacao o similar
  • media tableta de chocolate de hacer a la taza
  • un brick de nata para repostería
  • fruta que se nos esté quedando amarilla, tipo manzanas, peras, plátanos...
  • cualquier licor que pueda haber por casa, de preferencia coñac pero sirve lo que pinte
Cómo:

Primero se hace el bizcocho. Para ello se echa en un cazo alto el yogurt y usamos su envase como medida para echar media medida de aceite, dos de azúcar y tres de harina, junto con un sobre de levadura, dos cucharadas buenas de colacao y cuatro huevos. Le metemos batidora hasta que no queden grumos y lo vertemos en un molde de los desmoldables y al horno. El horno a unos 200 grados, sin precalentar y calentando por abajo únicamente, hasta que al pinchar el bizcocho con un cuchillo éste salga limpio. Tarda un buen rato y no es recomendable andar abriendo y cerrando el horno porque se pierde el calor y se nos baja el bizcocho.

Cuando este cocido, se saca y se deja enfriar, lo desmoldamos y lo cortamos en tres rebanadas horizontales para proceder a su relleno. Si hay alguien fino, que intente cortarlo en más y me mande una foto con el resultado -que no sea un montaje-.

Cogemos cualquier fruta que se nos este quedando pasada, la pelamos y cortamos en rodajas finas, la colocamos en un cazo con agua y azúcar -al gusto- y la ponemos a cocer hasta que esté blandita.

Media tableta de chocolate de hacer junto con un poco de nata y un chorro de licor nos servirá, una vez deshecho y bien mezclado para poder rellenar el bizcocho y huntar la tapa superior. Se ha de deshacer o al microhondas con cuidado o al baño maría para no quemarlo.

Sacamos la fruta del agua de cocerla y le echamos al agua más azúcar y un chorro del mismo licor. Volvemos a ponerlo a cocer hasta que espese un pelín.

Colocamos la primera tapa en el plato para la tarta, lo mojamos con el almibar que hicimos con el caldo de cocer la fruta y le damos una capina de chocolate sobre el que colocamos la fruta. Volvemos a poner otra tapa encima y repetimos. Y por último colocamos la última tapa, la mojamos y echamos sobre ella todo el chocolate que quede procurando cubrirla por encima totalmente.

Mientras que esto que hicimos se enfría, podemos montar la nata, procurando hacerla bien para que quede mantecosa y no se nos desparrame ya que la vamos a utilizar para decorar la tarta. A brazo o batidora, como se guste y acordándose de echar el azúcar cuando haya subido la nata, que si no lo tenemos difícil.

Con la nata ya montada, la colocamos en una manga pastelera -o en su defecto una bolsa de plástico pequeña con un agujerito muy pequeño hecho en un extremo- y procedemos a aplicar la decoración, primero alrededor de toda la tarta y luego, si sobra, por la parte superior.
Indudablemente queda mejor si le colocamos unas bolitas de nata en el centro sobre las que ponemos unos frutos secos o guindas, pero si no hay, no hay. Qué se va a hacer.

Se deja enfriar y se mete a la nevera.

Es una tarta no excesivamente dulce y al comerla en frío, se pueden pillar unas estomagadas tremendas porque "se deja querer". Así que con ciudadín.

Buen provecho y feliz cumpleaños para el pollo agridulce.

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4 Comments:

Blogger fifilota said...

¡¡¡Guauuuuu!!! Tiene una pinta estupenda!!!! Y yo con este hambre... voy a ver si asalto el frigo´rifico...

24 de octubre de 2007, 19:55  
Blogger Pablo López Cienfuegos said...

Noche Hache:

untar
microondas

Si es que tengo una mala baba...

25 de octubre de 2007, 9:35  
Blogger CHECHE said...

!!HUMMM!!!Que buena pinta, hala para celebrar, todo lo que últimamente estás viviendo y para endulzar otros agrios momentos que a veces nos asaltan sin previo aviso,(nada mejor que una buena ración de esa tarta) besos.

27 de octubre de 2007, 11:46  
Blogger Hiroshige said...

¡¡Está muy rica Cheche!! Bueno, estaba que no quedó nada :-D
Estoy deseando que llegue navidad para hacer galletas. Por qué será que me gusta tanto hacer melosadas de estas...

30 de octubre de 2007, 9:07  

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