lunes, 15 de octubre de 2007

Tanguy, qué hacemos con Hiro

Dicen algunas de esas estadísticas y encuestas que todos conocemos pero que a nadie nos han preguntado ni sabemos de dónde sacan los datos, que el hijo medio españolo se va de casa a la tierna edad de los treinta y tantos. No porque el quiera, claramente, pero los motivos no se suelen mostrar en esas recopilaciones de datos. Craso error dejar que esto pase: el abandono del nido a esas edades es traumático de c*jones.

Este fin de semana me tocó a mi y la vida, una vez más, vuelve a ser irónica conmigo.

La semana pasada o la anterior, vi en la dos una peli que mis padres se empeñaban en que viese. Cine francés, de ese difícil de ver y más aun de digerir salvo pequeñas excepciones. La cuestión es que por lo que contaban era la historia de unos padres que, con el nene en la frontera de los 30, aplicando la excusa de no irse de casa por estar realizando la tesis, sufrían el síndrome del "nido sobrelleno". Vamos que alguien sobraba en aquella casa y no eran los progenitores. Así, que los padres, muy azarosos ellos, se dedicaban a hacerle putadas el chaval para ver si por esas se iba de casa...

Creía reconocer en la imagen del chaval a ciertos conocidos de los de "no los echan sus padres de casa en la puta vida", incauta de mi. Cuando vi la peli, me sorprendí pensando que no eran ciertos conocidos, era yo misma -j*der que trauma- quien no había manera de echar de casa -no porque ellos quisieran largarme, si no porque no quería salir-.
Absolutamente todo el argumento de la película, en lo referente a lo que le pasa al chaval, es real como la vida misma y ahí recae la ironía de los hechos.

Te pones a meter las cosas en cajas y descubres que tienes mucha más mierda acumulada que donde la fabrican. Tus padres entran y salen de la habitación meneando la cabeza...

Sigues recogiendo y lo trasladas al nuevo destino, donde no sabes dónde poner nada. ¡Ay que vida más triste! Toda una casa aparentemente nueva y pretendidamente semivacía y no sabes dónde meter tus cosas...

Y ahí es donde surge el primer punto de la película: comienza a faltarte el aire y pese a las muchas bocanadas que des, sólo pareces un pez fuera del agua luchando por respirar, con sentimiento de angustia profunda y ganas de retornar. Ataque de casitis paterna agudo. Llamas por teléfono y -¡otra vez!- sucede el segundo punto de la peli:

- Hola hija

- Mamá, no puedo respirar :'(


- Bueno, eso es normal, se te pasará pronto...
-cuelga.

Y te quedas con una cara de imbécil tamaño familiar por dos motivos: fuiste tú quien se fue y... ¿no crees que ya no tienes edad para tener una pataleta? Entonces te da la risa, pero ese sentimiento de no saber a qué lugar perteneces sigue ahí agazapado. Esperando a atacar. Media hora después llamas de nuevo

- Hola hija...

- Mamá, no puedo respirar :'(

- ... -¿Deja de joder ya, hija?
<- decía el padre del protagonista cuando este le llamaba por segunda vez-. En fin. Tres o cuatro horas después con -increíblemente- todo recogido el ataque parece atenuado, pero la sensación caótica... Y la del cambio, que es la peor de todas hasta que te haces a la situación... Han cambiado muuuchas cosas: mi sitio -ése con la forma de mi culo de tanto usarlo, y es que no sé dónde ponerme... El teléfono -cada vez que llamo a casa, el teléfono ni suena y responde una voz masculina que antes era impensable escuchar al aparato-... El ruido -de Hellboy al de afuera, que en la Ciudad de los Felechos es increíble-...

Sólo una de esas cosas curiosas más que nos pasan sin saber muy bien por qué. A algunos sus progenitores los dejan irse de casa con una mano delante y otra detrás, a otros los cargan con una "dote" increíble... y a mi, en pleno arrebato de recogida y empaquetado, uno de mis progenitores se acercó con un paquete en la mano y me dijo:

- Llévatelos.

- :-? -desenvuelves el paquete-.

- Así le gustan a Morfeo.

- JoOOOOOOooo - :'(


Yo lo comprendo: estaba confundido. Pero no acabo de entender lo de los plátanos y que encima no sean para mi... Coño, que soy yo quien se va, no el otro que ya está "ido" x-D

Debe ser por esos pequeños fallos en matrix por lo que los queremos tanto...

Menos mal que la vida es irónica. Si no, no sonreiríamos nunca ;-)

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7 Comments:

Blogger Steloide said...

jajajaja ¡Yo no sabía como decir en casa que ese era el último día! y eso que llevaba ya cinco mudándome! pero el resto de sensaciones igual... lo que me cabía antes en 6m2 luego no cabía en 60 ¡La de cosas que tiro ahora!

16 de octubre de 2007, 7:39  
Blogger Laurix said...

ja,ja,ja, es brillante. Está bien saberlo, para cuando posiblemente dentro de unos mesecillos me toque hacer la mudanza (y esta vez de veras)

16 de octubre de 2007, 8:18  
Blogger jack said...

Yo añoro el espacio. Ahora tengo menos pero respiro libertad y eso me alegra.
Nada mejor que abandonar el nido y comenzar a volar libremente.

16 de octubre de 2007, 13:25  
Blogger Hiroshige said...

Steloide, menos mal que alguien me dice que no es paranoia mía única porque estaba pelín acojonadilla x-D

Laurix, vete mentalizándote ;-)

Jack, lo de libertad me lo dice todo el mundo, pero el acojone de las nuevas experiencias... ahí sigue. Ya te contaré dentro de una temporadina.

16 de octubre de 2007, 14:33  
Blogger Rastreador said...

Hiro, lo de morfeo es normal. Las suegras de hoy en día quieren agradar a sus yernos a toda costa, no vaya a ser que les devuelvan lo que se llevan. =;-)

16 de octubre de 2007, 19:25  
Blogger CHECHE said...

!!Hiro, que buena eres!! lo cuentas genial,dices que te faltan cajas, ja,ja,Laura cuando se fué menos la ropa lo demás fué la mamá la que salía de compras y en la bodega crecian y crecían las cajas,de todo se llevó la niña y no me ha devuelto nada de lo que le compré je,je. Poco a poco irás dando forma a tu casita, no sufras mujer, es fácil, yo me fuí con 20 años, y me encotré de repente con un marido,y enseguida creció la familia 2 niñas casi juntas y nada de experiencia maternal ni de la otra y con los recursos económicos muy reducidos. Mis padres también me dieron lo que se llama "buen ajuar!que incluia dormitorio completo, sábanas, toallas, mantelerías,todo lo necesario para la cocina y me prepararon una despensa(, aceite, azucar, legumbres, conservas, todo para la higiene personal, bueno a mi madre ni se le olvidó un botiquin el costurero, y la caja para la pimpieza del calzado) Mi madre es lo mejor que me ha pasado en mi vida, bueno mi padre también pero quien siempre estaba al mínimo detalle era la Sra Luisa !!La adoro!!) que no me faltaba de nada, gracias a ellos empezamos nuestra andadura en nuestro nido felices, pero.........sin poder salir a ningun sitio, no llegaba el sueldo, pero siempre tenía a mi madre que cuando hacía la compra nunca faltaba una bolsa para su niña (yo)y poco a poco salimos adelante y más felices que una lombriz, que quieres que te diga soy un poco masoca,pero era más feliz que ahora,¿o será nostalgia por los años? besos y ánimo.

16 de octubre de 2007, 22:28  
Blogger Hiroshige said...

Rastreador, jo, como me lo pintas ;-)

Cheche, es que las madres... ya sabes como sois :-)

19 de octubre de 2007, 11:22  

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