martes, 21 de agosto de 2012

Sin título, por muy doctora que sea

Estimada Señora Hija de Puta de la Seguridad Social,

desde el más profundo de los respetos, lo que le otorga su puesto de doctora y su posición al otro lado de la mesa, me dirijo a usted para instarla a que, cuando un paciente acuda a su consulta, al menos lo escuche cuando intente comunicarse.

Dese cuenta que si el paciente intenta decirle algo, es porque cree que es importante e incluso puede que sea relevante de cara a toda la palabrería barata plagada de coletillas estúpidas y muletillas pijobajeras que usted suelta por la boca desde que uno entra hasta que sale de su sala.

Por otro lado, me gustaría decirle que juzgar a la gente a primera vista no suele ser bueno. Si a usted, por el mío, le parezco "una devoradora  de comida que debería de dejar hasta de respirar para poder adelgazar", usted, por el suyo, me resulta una prepotente pija momia esquelética que necesita unas leves lecciones de humanidad para poder tratar con la gente. Así, por la pinta...

También querría decirle, que si pregunta cosas, cállese para poder escuchar la respuesta, pues parece usted imbécil cuando repite cinco veces las mismas preguntas y no deja al paciente responder.

Con todos mis respetos,

Hiro, hasta lo que no tiene de los putos médicos que mejor eran veterinarios.

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2 Comments:

Anonymous Rosa CM said...

Siempre te queda la posibilidad de mandar a freír espárragos (por no decir otra cosa) a la matasanos ésa y cambiarte de médico. Aunque, como muy bien dices, el trato humano, la amabilidad, la educación, el buen hacer y el saber escuchar son virtudes que hace mucho tiempo se perdieron por el camino, no sólo en el ámbito médico sino en todas las profesiones en las que el trato con personas es parte del trabajo (salvo honrosísimas excepciones, por supuesto, que seguro las habrá).

25 de agosto de 2012, 16:53  
Blogger Hiroshige said...

Esperemos no volver a verla...

26 de agosto de 2012, 20:21  

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