jueves, 10 de enero de 2013

A nosotras mismas

Hoy he estado en un acto institucional de entrega de un premio a una emprendedora y he vuelto cargada de revolturas políticas y vergüenza ajena.

La verdad es que no tengo muy claro ni por qué decidí participar, pero después de ello y de ver de cerca el sarao, sólo hay una cosa que puede empujarme a hacerlo de nuevo: la pela.

Todo lo demás son cosas tan insulsas que dan dolor con sólo pensarlas fríamente.

No está mal que se de una dotación económica a una empresa que comienza y que sea a una "emprendedora" puede denominarse como la tan manida "discriminación positiva" de la que tanto se llenaba la boca el anterior gobierno de esta república bananera.
Está bien. La mayor parte de las empresas de este país han sido creadas por hombre y las dirigen hombres, pero la gracia es que para llevarse uno de estos premios de carácter tan femenino, sólo hace falta que en los estatutos de creación de la empresa ponga que la mayor parte de la misma es de una mujer.

Esto me lleva a recordar aquello de que "detrás de un gran hombre, siempre hay una mujer...sorprendida" y tergiversarlo en lo que podría denominarse "detrás de una mujer empresaria puede ocultarse un hombre manipulador"... o no, porque mujeres con iniciativa las hay.

La parte mala de este asunto está en las propias fronteras que las mujeres nos marcamos a nosotras mismas -y no hablo de las físicas, que es un tema a parte que da para mucho- si no de las peores: las psicológicas.

Por un lado está el hecho de que haya una comisión especial en un organismo público dedicado a la igualdad. Su mera existencia marca ya un abismo de separación entre hombres y mujeres y que den premios a "mujeres destacadas" no deja de traerme a la mente aquello de la Sección Femenina y cuando se pasaban de casa en casa a ver cual era la más pulcra, la del mejor belén... y todas esas chuminadas. La diferencia: que ahora somos nosotras las que las llamamos para que nos diferencien con algo.

Está claro que estamos faltas de atención, o de pasta, claramente.

Por otro lado están los techos de cristal y las trabas inexistentes a las que nos aferramos. Por ejemplo: que una consejera atestigüe lo importante de un galardón a una mujer empresaria y que en su panegírico del tema aluda a motivos tan grandes como las dificultades de la mujer para crear una empresa... Tiene cojones, y que no se me eche las manos a la cabeza ninguna feminista porque "cojones" es lo que tiene muchas veces quien esgrime motivos como la "imposibilidad de la mujer para hacer ciertas cosas", como por ejemplo usar un destornillador.

Que yo sepa, las únicas trabas que hoy en día puede tener una mujer para montar un negocio son básicamente tres: tener una idea, tener la pasta y tener mil impedimentos burocráticos que superar. Es decir: exactamente lo mismo que un paisano al que se le pase por la cabeza montarse un chiringuito.

¿O es que aun nos piden la firma del padre o del marido para tener cuentas en el banco a las que vincular nuestro negocio -porque "si no hay cuenta, no hay empresa"-? ¿Es que no tenemos ideas lo suficientemente buenas como para montar un sarao de estos? También podría ser que no tenemos la pasta suficiente, pero el tema de la financiación... es complicado para todo el mundo, le cuelgue lo que le cuelgue  - o no- entre las piernas.

Concluyendo: lo de las políticas de igualdad es una soberana estupidez que ha servido para poner a verdaderas incompetentes a dirigir este país por mor de un manido "50-50", ha dado mucho que hablar cuando a alguna mente obtusa se le menciona el tema y no servirá para nada hasta que no nos entre en la mollera que la verdadera discriminación se encuentra en no considerar a toda la sociedad como "personas" sin más.

Mientras tanto y como hace el resto de los españolitos de a pie, -y las españolitas siguiéndoles los talones- intentaremos seguir aprovechándonos de las dádivas a damas desvalidas pero atrevidas, que si cae algo, bienvenido va a ser.

Está claro que con el tiempo, hasta el más escrupuloso puede llegar a tragase sus bilis y sonríe para la prensa junto al político de turno, eso sí: siempre que haya dinero de por medio.

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2 Comments:

Blogger Guti said...

Se parece bastante a lo que yo pienso. Pero si lo digo yo queda peor :-)

1 de febrero de 2013, 13:07  
Blogger Hiroshige said...

Guti, no te creas: que una mujer diga esto no gusta demasiado. Ya sabes que o eres feminista o ...

1 de febrero de 2013, 13:16  

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