miércoles, 24 de abril de 2013

Yes, We Can!

El otro día tuve mi primera clase de preparación al parto y la experiencia se puede resumir en un:

"TE CAGAS"

Sin más.

A mi es que lo de las terapias de grupo nunca me gustó, pero si encima la imparte una persona con la misma atención al paciente que el doctor Mengele... Pues menos.

Fue totalmente surrealista, desde el "no os penséis que lo de parir es como en las películas americanas que tanto os gustan, que la tía rompe aguas, grita como una loca, entra en el hospital en silla de ruedas y a los cinco minutos... ya está" al modelo simulado de locomotora humana basada en las respiraciones simultáneas de 14 preñadas con la pregunta final de nuestra directora de...

"¿alguna se mareó? Pues lo hicisteis mal."

"No, imbécil, es lo que pasa cuando hiperventilas..." es la primera cosa que se te pasa por la cabeza y por suerte no llega a la lengua.

Lo gracioso es que en estas terapias grupales siempre aparecen las "risitas enlatadas", aunque en el fondo surgen ante cosas que no tienen ni puta gracia.

¿Por qué siempre existe ese grupito de personas que ríe estrepitosamente cada vez que el líder abre la boca? ¿Hay alguna clase de humor que me estoy perdiendo o es que he perdido el humor completamente? Pues ni idea, pero siempre están ahí,  el líder dice: "sois todas  idiotas" y la gente se descojona....

Por ejemplo, un momento claro de risas enlatadas fue ante la siguiente situación:

"¿Quién de vosotras va a poner la epidural?"

Y todas menos otra persona y yo levantan la mano.

La graciosada fue que la señora matrona, con sonrisa sardónica en la boca soltó un consiguiente:

"No os preocupéis, ya la pediréis a gritos cuando estéis pariendo."

...a lo que siguieron las consiguientes risitas.

A mi personalmente no me hizo ni puta gracia, porque es un comentario fuera de lugar por varios motivos: se supone que se ha de respetar la opinión de la gente sobre estos temas, pero no sabiendo el motivo que te lleva a tomar esa decisión, el soltar graciosadas sobre el tema debería de ser aun más cohibido.

Mismamente, mis motivos para no levantar la mano fueron el hecho de saber que el ponerte o no la epidural no dependen de que tú quieras, si no de que llegues en el momento adecuado y que los médicos decidan que se te puede poner o no. Con lo cual, te haces las pruebas y si llegado el momento se ha de utilizar dicha anestesia, se usa y punto, no se entra por la puerta del hospital obligando al personal a que te la pongan ya.

Por otro lado, también tenía mis dudas y me han sido hoy despejadas. La cosa se llama Espondilolistesis y viene siendo una desviación de las vértebras de la espalda que curosamente, deja poco hueco a pinchazos medulares para epidurales... Claro que esto son cosas que la matrona, esa amiga de las madres pregnantes, no sabía porque se la sudan tus dudas y salud, después de todo, sólo está ahí para decirte que soples y lo mal que le parece que te lleven en el hospital en vez de ella...

La otra chica que no levantó la mano tiene un problema de descolgamiento de placenta con lo que no pasará por un parto, si no que tendrá una cesárea programada y por consiguiente, no lo queda más remedio que ponérsela.
La matrona tampoco estaba enterada del tema, por lo visto y en ese afán por tener perfectamente controlado el embarazo de "sus chicas".

Yo lo que pedía a gritos es que pusieran a esta señora a fregar el suelo y la sacaran de su puesto, que para lo que hace, mejor paseaba la fregona sin más.

Lo dicho, surrealista es decir poco.

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1 Comments:

Blogger glaramknits said...

eso es tener mala suerte! Normalmente las comadronas que hacen cursos de preparación al parto son superdulces y la mayoria aspiran a que sean cada vez menos las que levanten la mano cuando pregunten "quién quiere epidural?".
No estas a tiempo de canviarte de curso? Lo digo porque el buen feeling con la comadrona es vital y con el "ejemplar" del que hablas es imposible...

25 de abril de 2013, 11:48  

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